viernes, 24 de octubre de 2008

Narradores...


1. Luego de mucho pensar, Antonia por fin decidió que ya era hora de contarles a sus padres que era lo que iba a estudiar. No fue algo difícil decidirse puesto que Antonia estaba segura de cuál era su gran pasión. Lo difícil era contárselo a su padre porque sabía que era lo que él quería para ella, pero había decidido seguir su corazón y por primera vez en su vida hace algo para ser feliz ella y no para hacer feliz a alguien más.

Reunió a sus padres y empezó a decirles que ya sabía que era lo que iba a estudiar y que estaba muy feliz por su decisión. Antes de que Antonia pudiera terminar de hablar, su padre la interrumpió y con lágrimas en sus ojos le dijo que estaba muy orgulloso de ella y que sabía que ella iba a triunfar en lo que hiciera pues ella era muy inteligente, se acerco a Antonia y le dío un gran abrazo. Antonia se dirigió a él, le dio las gracias por su comentario y le pido el favor de que la terminara de escuchar que aun no había terminado. Continúo con su charla, y le menciono a sus padres que uno debía estudiar algo que lo apasionara pues lo iba a hacer por el resto de su vida. En los ojos de su madre se veía una gran felicidad, pues ella conocía a su hija y estaba segura que lo que iba a estudiar tenía que ver con los hermosos dibujos que había hecho durante toda su vida. Su padre volvió a interrumpir y le dijo que no sabía que le apasionara tanto el derecho como a él y que estaba muy orgulloso de ella. Un gran silencio lleno el lugar donde se encontraban pero luego de esto, Antonia respiro profundo y le dijo a su padre que ella no iba a ser abogada, su padre la miro extrañado y le pregunto qué si no era eso qué era entonces lo que la apasionaba tanto. Antonia sin pensarlo le dijo que el dibujo y que lo que iba a estudiar era diseño gráfico. Su madre se levantó y la abrazó, le dijo que estaba feliz por su decisión pues sabía que iba a ser una gran diseñadora. Por su parte su padre no pronuncio palabra por algunos instantes y cuando se levanto de la silla se dirigió a Antonia bastante exalto y le dijo que ella se iba a morir de hambre haciendo eso y que él no la iba a mantener todo la vida así que debía buscar la forma de empezar a mirar que más iba a hacer porque de dibujar estupideces y mundos perfectos no iba a vivir. Culpo a la madre de lo que para él era la peor decisión que Antonia podía haber tomado, pues ella le había acolitado y celebrado toda la vida que se la pasara pintando y perdiendo el tiempo, según el. Antonia era consciente de que la reacción de su padre iba a ser así por eso no le sorprendió y no le hizo ningún comentario al respecto. La decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás. En sus ojos se podía percibir la gran alegría que sentía de por fin estar haciendo algo por ella y no para hacer feliz a alguien más.


2. Luego de mucho pensar por fin me decidí, ya era hora de contarles a mis padres que era lo que iba a estudiar, a que me iba a dedicar el resto de mi vida. Decidir mi carrera no fue nada difícil, pues estoy completamente segura de cuál es mi gran pasión, lo difícil aquí es decírselo a mi padre pues se que es lo que quiere para mí, pero ya tome una decisión, por primera vez en mi vida voy a hacer algo por mi propia felicidad no para hacer feliz a alguien más.

Reuní a mis padres y empecé a decirles que ya sabía que era lo que iba a estudiar y que estaba muy feliz por mi decisión. Antes de que pudiera continuar, mi padre me interrumpió y con lágrimas en sus ojos me dijo que estaba muy orgulloso de mi y que sabía que yo iba a triunfar en lo que hiciera, pues yo era muy inteligente; se acercó y me dío un gran abrazo. Le di las gracias por sus palabras y le dije que por favor terminara de escucharme. Continúe hablando y les mencione que uno debía estudiar algo que lo apasionara, puesto que era lo que iba hacer el resto de mi vida. Pude ver como los ojos de mi madre se llenaban de felicidad, ella me conocía y sabia que lo que yo había escogió estaba relacionado con los dibujos que había hecho durante toda mi vida. Mi padre interrumpió de nuevo y me dijo que no sabía que me apasionara tanto el derecho como a él. Un gran silencio lleno el lugar donde nos encontrábamos y luego de unos segundos, respire profundo y le mencione a mi padre que no iba a ser abogada. Extrañado, mi padre me pregunto qué si esa no era mi gran pasión entones cual era. Sin pensarlo le dije que era el dibujo y que iba a estudiar diseño gráfico. Mi madre, como siempre, se levantó, me abrazó y me comentó lo feliz que estaba por mi decisión pues sabía que yo iba a ser una gran diseñadora. Mi padre, por su parte, no menciono ninguna palabra por algunos instantes y cuando se levantó de la su silla bastante exaltado me dijo que me iba a morir de hambre haciendo eso, que él no me iba mantener toda la vida, así que debía buscar que más hacer porque de dibujar estupideces y mundos perfectos no iba a vivir. Culpo a mi mamá de la que para él era la peor decisión que había podido tomar, pues, según el, ella siempre me había acolita y celebrado que me la pasara pintando en vez de hacer algo productivo. Yo sabía que esa iba a ser su reacción por eso no me sorprendió y mejor no hice ningún comentario al respecto. La decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás. Estaba muy feliz ya que por fin estaba haciendo algo por mi y no por hacer feliz a alguien más.



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