En el primer trabajo que me pusieron, tenía que hacer una representación de mi misma a través del color. Llegue a mi casa y luego de un descanso me dispuse a trabajar. Pensé dur
ante un largo rato que podía hacer, cuál era mi color, cual era ese color que me representaba y me hacía sentir bien. De pronto escuche un ruido en mi ventana y me volví para ver que era. Fue en ese momento donde supe que debía pintar y además de todo que color debía utilizar. Cuando mire pude notar que era un hermoso día, el sol brillaba más fuerte que nunca y me mostraba claramente cuál era mi color. Ese color que nos refleja esperanza, ese color que nos tranquiliza, que nos muestra que hay vida, ese color que nos remonta a la primavera donde todo deja de ser gris y sombrío para reflejar vida y alegría. Recordé como cuando estaba pequeña podía pasar horas en el jardín solo sintiendo como el pasto me hacia cosquillas en los pies mientras pintaba o mientras mi mamá me leía un cuento. La verdad fue la primera vez en mi vida que me percate de que mi color favorito, ese color que me identificaba y que podía llamar mío era el VERDE. Que mejor manera de representarlo que como lo vemos todos los días a nuestro alrededor, en la naturaleza. Así fue corrí nuevamente hacia mi rincón y empecé a pintar. Luego de unas horas el resultado fue una gran composición verde que reflejaba naturaleza, que me llenaba de tranquilidad cada vez que la veía y que además me recordaba mil momentos mágicos y maravillosos que había vivido en el lugar más hermoso de mi casa, el jardín.
viernes, 24 de octubre de 2008
Tranquilidad, Esperanza, Vida...VERDE!!!
Narradores...

Reunió a sus padres y empezó a decirles que ya sabía que era lo que iba a estudiar y que estaba muy feliz por su decisión. Antes de que Antonia pudiera terminar de hablar, su padre la interrumpió y con lágrimas en sus ojos le dijo que estaba muy orgulloso de ella y que sabía que ella iba a triunfar en lo que hiciera pues ella era muy inteligente, se acerco a Antonia y le dío un gran abrazo. Antonia se dirigió a él, le dio las gracias por su comentario y le pido el favor de que la terminara de escuchar que aun no había terminado. Continúo con su charla, y le menciono a sus padres que uno debía estudiar algo que lo apasionara pues lo iba a hacer por el resto de su vida. En los ojos de su madre se veía una gran felicidad, pues ella conocía a su hija y estaba segura que lo que iba a estudiar tenía que ver con los hermosos dibujos que había hecho durante toda su vida. Su padre volvió a interrumpir y le dijo que no sabía que le apasionara tanto el derecho como a él y que estaba muy orgulloso de ella. Un gran silencio lleno el lugar donde se encontraban pero luego de esto, Antonia respiro profundo y le dijo a su padre que ella no iba a ser abogada, su padre la miro extrañado y le pregunto qué si no era eso qué era entonces lo que la apasionaba tanto. Antonia sin pensarlo le dijo que el dibujo y que lo que iba a estudiar era diseño gráfico. Su madre se levantó y la abrazó, le dijo que estaba feliz por su decisión pues sabía que iba a ser una gran diseñadora. Por su parte su padre no pronuncio palabra por algunos instantes y cuando se levanto de la silla se dirigió a Antonia bastante exalto y le dijo que ella se iba a morir de hambre haciendo eso y que él no la iba a mantener todo la vida así que debía buscar la forma de empezar a mirar que más iba a hacer porque de dibujar estupideces y mundos perfectos no iba a vivir. Culpo a la madre de lo que para él era la peor decisión que Antonia podía haber tomado, pues ella le había acolitado y celebrado toda la vida que se la pasara pintando y perdiendo el tiempo, según el. Antonia era consciente de que la reacción de su padre iba a ser así por eso no le sorprendió y no le hizo ningún comentario al respecto. La decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás. En sus ojos se podía percibir la gran alegría que sentía de por fin estar haciendo algo por ella y no para hacer feliz a alguien más.
2. Luego de mucho pensar por fin me decidí, ya era hora de contarles a mis padres que era lo que iba a estudiar, a que me iba a dedicar el resto de mi vida. Decidir mi carrera no fue nada difícil, pues estoy completamente segura de cuál es mi gran pasión, lo difícil aquí es decírselo a mi padre pues se que es lo que quiere para mí, pero ya tome una decisión, por primera vez en mi vida voy a hacer algo por mi propia felicidad no para hacer feliz a alguien más.
Reuní a mis padres y empecé a decirles que ya sabía que era lo que iba a estudiar y que estaba muy feliz por mi decisión. Antes de que pudiera continuar, mi padre me interrumpió y con lágrimas en sus ojos me dijo que estaba muy orgulloso de mi y que sabía que yo iba a triunfar en lo que hiciera, pues yo era muy inteligente; se acercó y me dío un gran abrazo. Le di las gracias por sus palabras y le dije que por favor terminara de escucharme. Continúe hablando y les mencione que uno debía estudiar algo que lo apasionara, puesto que era lo que iba hacer el resto de mi vida. Pude ver como los ojos de mi madre se llenaban de felicidad, ella me conocía y sabia que lo que yo había escogió estaba relacionado con los dibujos que había hecho durante toda mi vida. Mi padre interrumpió de nuevo y me dijo que no sabía que me apasionara tanto el derecho como a él. Un gran silencio lleno el lugar donde nos encontrábamos y luego de unos segundos, respire profundo y le mencione a mi padre que no iba a ser abogada. Extrañado, mi padre me pregunto qué si esa no era mi gran pasión entones cual era. Sin pensarlo le dije que era el dibujo y que iba a estudiar diseño gráfico. Mi madre, como siempre, se levantó, me abrazó y me comentó lo feliz que estaba por mi decisión pues sabía que yo iba a ser una gran diseñadora. Mi padre, por su parte, no menciono ninguna palabra por algunos instantes y cuando se levantó de la su silla bastante exaltado me dijo que me iba a morir de hambre haciendo eso, que él no me iba mantener toda la vida, así que debía buscar que más hacer porque de dibujar estupideces y mundos perfectos no iba a vivir. Culpo a mi mamá de la que para él era la peor decisión que había podido tomar, pues, según el, ella siempre me había acolita y celebrado que me la pasara pintando en vez de hacer algo productivo. Yo sabía que esa iba a ser su reacción por eso no me sorprendió y mejor no hice ningún comentario al respecto. La decisión ya estaba tomada y no había marcha atrás. Estaba muy feliz ya que por fin estaba haciendo algo por mi y no por hacer feliz a alguien más.